Franz Willewaldt

Franz Willewaldt y su esposa Leni (Archivo Familia Willewaldt)

      
        Afortunadamente para nosotros, las vivencias y vicisitudes que ocurrieron en la vida de Franz Willewaldt durante la guerra y su posterior traslado y residencia en Venezuela, en gran parte las tenemos narradas en primera persona en el libro Yo vi levar el ancla,
El Maestro Reyes y Franz Willewaldt,

 en el bautizo del libro "Yo
 vi levar el ancla" en 2004.
 (Archivo Familia Willewaldt)
escrito por el profesor Juan de la Cruz Reyes López (1), su gran amigo y compadre, casi hermano; de sus páginas extraemos:

                “Mi nombre es Francé, según como aparece inscrito en el registro parroquial de Velike Poljane. Nací el día miércoles 27 de julio de 1927, a las 9 de la mañana, en Ortnek. Soy el tercero de siete hermanos, siendo mis hermanas Darinka y Satcha las mayores, después de mi: Sasko, Dharko, Joze y Peter. Mis padres: Aleksander Willewaldt y Fani Pirnat; ella eslovena y él disidente ruso”.

Casa natal de  su madre Fani en Ortnek.
(Archivo Familia Willewaldt)
               
               A los 16 años comienza su periplo cuando deserta del ejercito comunista (partisanos), al cual fue obligado a sumarse bajo amenaza de muerte. Escondido durante varios días, tuvo la oportunidad de escapar hasta Ljubljana, capital de Eslovenia,
Ljubljana (J. Voglar)
en el otoño de 1943. Ahí conoce a miembros del Movimiento Acción Anticomunista y se une a ellos. Poco tiempo después es invitado a formar parte del Ejercito Defensores de Hogares (Domobranci) de Eslovenia. Es trasladado a Novo Mesto para sumarse al Batallón de Ataque Novo Mesto. En marzo de 1945 puede reunirse con su familia por tres días. Es la última vez que ve a su padre.
Acabada la guerra, las cuatro potencias aliadas se han repartido por toda Austria. El ejército alemán está desmembrado y los rusos y partisanos están por toda Eslovenia. La población civil corre como hormigas buscando salvarse de los comunistas. Nuestro ejército, sintiéndose derrotado, se dirige hacia la comarca de Ferlach, región fronteriza entre Austria y Eslovenia, para negociar nuestra rendición y entrega a los ingleses en Viktrinc (Austria) en mayo de 1945.

              En el Campo de Refugiados de Viktrinc es considerado prisionero de guerra, susceptible de ser entregado a los comunistas yugoslavos y candidato a ser fusilado. El ejército del líder comunista Tito no aceptaba rendiciones. En una jugada malvada, los ingleses embarcaban a los refugiados y prisioneros yugoslavos en trenes con destino supuesto a otros campos de refugiados en Italia, pero en Klagenfurt eran transferidos a otros trenes que se adentraban en Yugoslavia. De los pasajeros nunca más se supo.

              Llegado el momento de ser embarcado en uno de dichos trenes, Willewaldt logra ocultarse y, acompañado por un amigo, Slavi Stupic, permanecen sin agua ni comida durante tres días con sus noches. Abandonado el escondrijo y gracias a la mediación de un capitán inglés, pasaron a formar parte de la servidumbre del ejército británico, siempre como prisioneros de guerra, adonde quiera que estos trasladasen sus cuarteles. En una prefectura austríaca le cambian el nombre a Franz.
En Klagenfurt encuentra una dependencia de las Naciones Unidas, UNRRA, Organización de Socorro, encargada de hacer que los refugiados de guerra puedan emigrar a otros países. Se entera que Canadá, Venezuela, Chile, Argentina y Brasil reciben refugiados dentro de ese plan.

              Su primera opción es Argentina, pero tenía que esperar tres meses para salir. Dos semanas después recibe un telegrama donde se le solicita presentarse en el Cuartel de los Ysuit, con equipaje no mayor de 30 kg de peso, para viajar a Venezuela el próximo jueves 5 de julio de 1947. Siendo prisionero de guerra, debe pedir permiso para viajar como repatriado para Sur América, lo cual obtiene, no sin dificultades.
Fotografía tomada del libro 
"Yo vi levar el ancla" (1)

El 5 de julio, con una tarjeta que debía presentar en el barco, identificada con el rótulo: UNRRA Departamento de Servicio Social (DP. CARD), un pasaporte de las Naciones Unidas con dos grandes iniciales (DP) persona desplazable, su maleta y una caja grande de chocolate que le recomendaron administrara con criterio de escasez, pues era su único alimento durante el viaje, abordó el tren que lo llevaría a la ciudad alemana de Diepholz. Para embarcarse en el buque de la armada norteamericana “General S. D. Sturgis”

 tuvo que esperar hasta el 18 de agosto, día en que zarparon desde el puerto de Bremerhaven.


   “Para el momento de subir a bordo, mi patrimonio personal era un flux, tres interiores, cuatro pares de medias, tres camisas, dos pantalones, unas fotografías, unas cartas familiares, un atlas, un diccionario Alemán-Español y una imaginaria valija llena de esperanzas; en el bolsillo de mi camisa, una carta de recomendación de mi amigo el capitán inglés del campo de concentración para el capitán del barco…”.


A bordo del "General S. D. Sturgis": Franz (a la izquierda) y Kristian Meglich. Fotografía tomada del libro "Yo vi levar el ancla" (1)

    En la mañana del 2 de septiembre llegan a la rada de Puerto Cabello y, al descender del barco, la Comisión Regional de Inmigración y el gobierno del estado Carabobo les dan la bienvenida, además de un paquete de cigarrillos, Bs. 33 ($ 10), frutas y alimentos concentrados de los que usaba el ejército. Después de la ceremonia son llevados a unos autobuses amarillos, a razón de 40 por cada unidad y, en caravana, salen rumbo a El Trompillo, más allá de valencia, más allá de Güigüe. Más de cuatro horas de viaje.

   Sus inicios en Venezuela no podían ser más auspiciosos: En apenas 72 horas ya había obtenido dos cargos de cierta responsabilidad: Al día siguiente de su llegada, es nombrado policía del campamento, encargado de perforar las tarjetas de sus compañeros en el comedor para controlar y procurar que cada quien recibiera su ración de comida estipulada y hacer recorridos de vigilancia para evitar la introducción de bebidas alcohólicas y mantener el orden. Su salario era de Bs 5 diarios. Adicionalmente, al otro día, es nombrado secretario del jefe de policía de inmigrantes.

   A principios de febrero de 1948, apenas cinco meses después, renuncia a sus cargos y abre su propio negocio de venta de víveres, el primero que inmigrante alguno inicia en El Trompillo, justo en frente del Centro.

   Poco tiempo después conoce a Leni,
Leni,su esposa de toda la vida,
inseparable compañera. Fotografía
 tomada del libro "Yo vi levar
el ancla" (1)
con quien se casa el 5 de junio de 1950. Para ese entonces, aparte de la bodega, contaba con una vieja camioneta Willys-Overland que le permitió prestar servicios de traslado y mudanza a los inmigrantes que eran redistribuidos por todo el país. Una oportunidad que aprovechó para conocer gran parte del interior de su nuevo país.

   En 1957 abre otro negocio, esta vez en Güigüe y se convierte en un pequeño mayorista. Nace así “Casa Franci”.

(Archivo Familia Willewaldt)
Pancho y Ale (Archivo Familia Willewaldt)

Ale, Elena y Pancho (Archivo Familia Willewaldt)

Ale, Franz, Leni y Pancho (Archivo Familia Willewaldt)

Franz Willewaldt en Casa Franci (Archivo Familia Willewaldt)

   Recién en 1967 vuelve a reunirse con su madre y hermanos en Ortnek, Eslovenia.  Si bien nunca perdió contacto con ella y periódicamente le enviaba por correo algo de ayuda, tras muy largos 22 años después de su obligada partida, acompañado por su hijo Pancho, fue posible el reencuentro. Y lo haría por lo menos una docena de veces más en el transcurso de los años siguientes, siempre acompañado por algunos de sus hijos.

Su familia en Eslovenia en 1967. Sentadas: Al centro, mamá Fani, izq. Darinka, der. Sacha; de pie, de izq. a der: Aleksander, Peter, Franz, Joze y Darko.Fotografía tomada del libro "Yo vi levar el ancla" (1)

   Con frecuencia comentaba a familiares, amigos y a quien lo quisiera escuchar, que él tenía un corazón, pero con dos latidos: uno en Eslovenia y el otro en Venezuela (3). Siempre se esmeró en mostrarle a los de acá los valores y virtudes de los de allá y viceversa. A unos les mostró el vivir en Eslovenia, su música y costumbres. A los otros les contó de las bellezas venezolanas. Fue un activo y entusiasta participante de un sinnúmero de encuentros con sus paisanos y vecinos.

En la Plaza Bolívar de Güigüe. Greyhelen (de croata), Francis (de Eslovena), Elenita, Leni, Franz, Heidi, Alejandro, Giovanna Guarisco Riina (vestida de Italiana) y Marta de Lopresti. (Archivo Familia Willewaldt)

Ana, Franz, Diliana, María Alejandra, Fiorella, Leni y Alejandro.(Archivo Familia Willewaldt)

   Aparte de su muy conocida Casa Franci (hoy FerreGüigüe), donde mantenía contacto con gran parte de los habitantes de Güigüe, participó en la fundación del Transporte Fraternidad, la primera empresa transportadora de pasajeros, el Club de Leones de Güigüe, asociación de servicios comunales y de ayuda al menesteroso, la Cámara de Comercio de Güigüe, la Red de Comunicaciones Personales 4x1000 Güigüe, la Casa de la Cultura de Güigüe y más. 

   Siempre soñó con una familia grande, para disfrutar de la vejez rodeados de muchos nietos y muchos recuerdos. Y así fue. De su unión con Leni nacieron 6 hijos. El primer hijo, quien lamentablemente  murió antes de cumplir un año, se llamó Pedro. Después vinieron Francisco José  (Pancho), casado con Eva Jaspe; Alejandro (Ale), casado con Ana Sola; Elena, esposa de Gregorio Pérez; Edmundo (Mundo) y Alejandra (Sandy), casada actualmente con José Azuaje. 
(Archivo Familia Willewaldt)
           Pancho, a su vez, tiene 7 hijos: Francisco, Alexandra, Fani, Francis,  Noelia, Frander y Fiorella; Alejandro tiene 6: Yesenia, Gonzalo, Mayra, María Elena, Alejandro y Pedro Miguel; Elena tiene 2 hijas: Greyhelen y Greyleny; Mundo tiene 6 también: Douglas, Dhameliz, Gabriela, Albert, Franz y Rodrigo; Sandy tiene 2: Heidi y Franz. 23 nietos en total que ya incorporaron a la familia 31 bisnietos: Francesco, Víto, Francesca, Ignazio, Alessandra, Diego, Frander, Yasiel, Ivanna, Franzua, Mirianna, Yesenia, Leonardo, Valentina, Diliana, María Alejandra, Daniel, Alejandro José, Mikjael José, Miguel Aleksander, Lukas, Darko, Alain, Alan, Gabriel, Nickolas, Fabricio, Mauricio, Paula, Paulina y Franceska.


Con su esposa, hijos, nietos y bisnietos.(Archivo Familia Willewaldt)

   Como un reconocimiento a la trayectoria y valor de Franz Willewaldt, Marcos Danilo Montecalvo, alcalde del Municipio Carlos Arvelo, decretó como poema oficial a: "Yo vi levar el ancla", de Juan de la Cruz San Blas, pieza obligatoria para ser declamada el primer domingo del mes de octubre de cada año, en el "Día del Inmigrante"(2). En dicho poema se resumen su vida y emociones.  



          Su lamentable deceso sucede, en la tranquilidad de su hogar, el 12 de septiembre de 2014.

Fuentes:
 (1)  Reyes López, Juan de La Cruz (2004) Yo vi levar el ancla. Villa de Cura, Venezuela.     Ed. Miranda.
(2)    Mendoza, L. (2007) La fiesta de los “musiús”. Talento venezolano. Recuperado de http://talentovenezolano.blogspot.com/2007/08/la-fiesta-de-los-musis.html
(3)    Ana Sola de Willewaldt. Comunicación personal.

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