Dr. Teodoro Vovk (segunda parte)
EL VIAJE A VENEZUELA
En junio de 1947 se le presenta la oportunidad de irse de
Europa y las opciones eran: Ir a Estados Unidos, aunque debía ir a Corea, como
médico, pero no quiere más guerras; ir a Canadá, donde debía ir a trabajar un
año a los bosques; o a Brasil, Argentina, Australia, pero escoge a Venezuela de
la que nada conoce salvo algunas estampillas que coleccionó antes de la guerra;
entre las 37 personas que se apuntan para ir a Venezuela están las familias Ilija
y Zibert.
Desde Klagenfurt viajan en un tren, en vagones para
ganado, hacia Alemania, específicamente hacia Bremenhaven, donde tras unos días
de espera son embarcados en el navío "General Sturgis". Para muchos
es el primer viaje en barco.
Doce días después llegan a La Guaira, para ese entonces una aldea y suben directamente a Caracas por la carretera vieja. Les entregan 30 bolívares ($10) más comida y alojamiento gratuito. Como anécdota del nuevo mundo, también nos cuenta que
"…pasaba
por una esquina donde vendían frutas, vi en el estante unas peras grandes y
parecían tan sabrosas. Aunque eran relativamente caras, ya que costaba cada una
tres reales, compré una, pero al morderla escupí en seguida, porque lo que
tenía en la boca no tenía nada parecido al sabor de una pera, sino algo
completamente distinto. Era un aguacate que nosotros, o al menos yo, no había visto
jamás y mucho menos comido..."
Gracias a los buenos oficios del sacerdote salesiano
Trampuz, un esloveno que vivía en Venezuela desde hacía 17 años se entrevista
con el Dr. Ceferino Alegría, jefe de la Unidad de Sanidad Rural del Ministerio
de Sanidad y Asistencia Social quien puso a su disposición más de 200
medicaturas rurales, diseminadas por todo el país, para las cuales no
conseguían médicos venezolanos. El padre Trampuz le sugiere que escoja alguna
de Mérida, por su clima parecido al europeo y él escoge el primer nombre de la lista de ese
estado: Aricagua.
Le dan el pasaje por avión y se reporta a la Unidad
Sanitaria de Mérida donde le dicen que para llegar a Aricagua se necesitaban
dos días a lomo de mula (el camino era demasiado peligroso para un caballo),
pasando primero por la parte baja de la Sierra Nevada, a unos 2000 m.s.n.m.,
bajar luego para pasar el rio de Nuestra Señora, afluente del rio Chama y subir
a la Gran Cordillera (a más de 4.000 m.s.n.m.) para después bajar hasta el rio
Aricagua. Su sueldo era de Bs. 2.200 (unos $700 en aquel tiempo).
LOS ANDES: SU PRIMER LUGAR DE TRABAJO EN VENEZUELA.
Luego de una muy breve pasantía con el Dr. Quintero en la
medicatura de Ejido, inicia el largo camino acompañado de la enfermera de
Aricagua y un peón con su mula que vinieron a buscarlo.
La medicatura estaba en una esquina de la plaza y
constaba de dos espacios: uno donde estaba instalado el despacho médico y otro,
separado del anterior por una pared de bahareque que no llegaba al techo y que
tenía una puerta trasera para "ir al baño" que no era otra cosa que
la falda de la montaña que caía hacia el rio.
Estaba prácticamente desabastecida de medicamentos y en
el pueblo no existía farmacia o algo parecido. A él lo alojaron, al principio,
en el corredor de la casa de la enfermera y luego, en una habitación que rentó en
casa de un yerno de Don Lorenzo Torres.
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| Aricagua en 2010. Fotografía tomada de http://destinopueblosdelsur.com |
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| El camino a Aricagua desde El Morro (Archivo Familiar) |
En esa idea, se comenzó a cobrar las consultas a los que tenían modo de pagarlas, para crear un fondo que permitiera costear las medicinas de los más pobres. Atendiendo a sus pacientes, tanto a los que se acercaban a la medicatura, como yendo al domicilio de los que no podían trasladarse, fue desgastándose severamente, algunos decían que por el clima y cayó enfermo víctima de una fiebre que no lo abandona. Logrando llegar hasta Mérida, luego de ser tratado sin mayor éxito de sus males, pide ser cambiado para otro lugar de clima más amigable.
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| El Morro visto desde su casa (Archivo Familiar) |
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| En El Morro en 1950 (Archivo Familiar) |
Vuelve a enfermarse, esta vez de fiebre tifoidea (en Los
Nevados esta enfermedad era endémica) y debe ser trasladado de emergencia, en
camilla hasta Ejido y en ambulancia después, al hospital de Mérida. Ya
recuperado, vuelve a sus labores. Lo extenso y quebrado de la región impedía la
atención oportuna de los que enfermaban en los caseríos lejanos. El acceso solo
podía hacerse a pie, a veces hasta dos días para ir a buscar al médico y dos
días más para regresar. Para solventar esto, se dedicó a capacitar a los
docentes, generalmente, de cada uno de esos caseríos en los procedimientos médicos
primarios: poner inyecciones por vía intramuscular y, a los más aptos, por vía
intravenosa. Además los proveía con suficientes cantidades de antibióticos,
antigripales, antitusígenos, antipiréticos y antidiarreicos. Cuando algún
padecimiento no se aliviaba en tres días, entonces debían mandar a buscarlo a
él. De esta manera, poco a poco, puso a sus "enfermeros" en todos los
caseríos de la ladera sur de la Sierra Nevada y en la ladera norte de la Gran
Cordillera. Años después, el Dr. Enio Baldó llamó a ésta modalidad de hacer las
cosas “medicina simplificada”.
Para esos tiempos, nadie en el municipio tenía una
letrina en su casa y esa era la causa principal de parasitosis intestinales, de
la gastroenteritis y la disentería. De mutuo acuerdo con el prefecto del
municipio, Sr. Eleazar Herrera, logra que toda la comunidad las construya y
use. Algunas mentiras piadosas hubo entre los argumentos usados.
Ya para 1951 compra una finca de 20 hectáreas en la loma
de Las Tapiecitas, cerca de Los Nevados.
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| Su casa y finca en Las Tapiecitas (Archivo Familiar) |
Poco tiempo después debe trasladarse a la Unidad Sanitaria de Santa Teresa del Tuy, en el estado Miranda, para asistir a un curso de tres meses sobre enfermedades tropicales, de obligatoria aprobación so pena de perder el cargo.
Cumplido el trámite y ya de regreso al Morro, consigue en
venta una casa, que también tenía una tienda, en la calle principal del pueblo y
otra más pequeña pero con un solar y un molino de agua. Pidiendo un crédito bancario
logra comprarlas.
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| La casa de Las Tapiecitas en la actualidad (Archivo Familiar) |
El 12 de noviembre de 1953, llega por La Guaira su esposa Mihela con Darja, la hija de ambos, luego que obtuviesen sus permisos para emigrar, tras 8 años de separación forzada. Luego del viaje desde Caracas, se instalan en la casa del Morro, totalmente refaccionada. Darja comienza a estudiar inmediatamente en la escuela del pueblo, donde aprende el español con sus amiguitas. Al año siguiente la inscriben como interna en un colegio de monjas en Mérida y cada fin de semana se alternan para visitarla.
Muy poco tiempo después de la llegada de Mihela y Darja todos
se nacionalizan como venezolanos.
Gracias a sus buenos oficios, logra que el gobierno de
Mérida los provea de los materiales
necesarios para la construcción de un puente sobre el rio de Nuestra Señora,
paso de las caravanas de mulas que llevaban el café desde Aricagua hacia Ejido.
Al intentar hacer una carretera que uniera al Morro con Ejido, no tiene la
misma suerte al tropezar con algunos intereses particulares y la corrupción de
un funcionario gubernamental.
Por insistencia de su esposa, solicita ante el Rectorado
y el Consejo Universitario de la ULA se le permita revalidar su título como
médico. Para poder estudiar de noche, transforma el viejo molino de agua en un
generador eléctrico y logra dar luz eléctrica a su casa y a todo el pueblo.
Aparte del alumbrado público, cada casa podía conectar 3 bombillos de 40 w y un aparato de radio; el servicio se prestaba desde el anochecer hasta la medianoche. Su espíritu
solidario es mal interpretado, especialmente por el clero y tras 10 años de
vida en El Morro, es trasladado a Pueblo Nuevo, un pueblo diez veces más grande
y con un territorio menos extenso. Queda su esposa en El Morro por un tiempo
más, disponiendo de los animales y bienes que tenían.
Concluida con éxito su reválida, pide ser trasladado a un sitio más civilizado y le dan a escoger entre la medicatura de El Pao, estado Cojedes y la Dirección del Hospital de Barinitas, en el estado Barinas. Escoge este último. Además de ocuparse de la dirección del hospital, abre su consulta privada por las tardes y pronto logra reunir cierto capital, además de comprar su primer carro: un Volkswagen con el que pasean los fines de semana.
EL POSTGRADO EN MÉXICO
Gracias a que la vida se les hace mucho más llevadera en
su nuevo cargo, al reunir los fondos necesarios, hace las gestiones para cursar un postgrado en
el Instituto Nacional de Cardiología en
la ciudad de México. El curso comienza en febrero, pero Darja tiene
clases hasta junio. Viaja solo a México con el acuerdo que su esposa e hija lo
acompañarían una vez concluyera el año escolar. Al llegar descubre que es el
único inscrito y el jefe del Departamento de Hemodinámica y el Secretario del
Instituto le sugieren que renuncie al curso y se quede como médico ayudante
durante dos años para adquirir la especialización en Cardiología. Inmediatamente,
aceptó. En el mes de junio se le suman su esposa e hija, compra otro Volkswagen
y continúan los paseos familiares. Al cumplir los dos años de pasantías le
ofrecen quedarse un año más, esta vez como médico residente, con sueldo y
habitación en el mismo Instituto. Además, a su esposa, también médico, le
consiguieron un trabajo ad-honorem en el Departamento de Hematología.
SU VIDA EN CUMANÁ
Cuando llegan a Cumaná, su esposa inscribe a Darja en el
Liceo Antonio José de Sucre y puede cursar el cuarto año mientras presenta
exámenes pendientes.
En octubre de 1964 tiene oportunidad de comprar un
terreno grande, de unos 1.000 m2, con una casa pequeña con techo de asbesto, en
la calle Bolívar Nº 129.
Un año después llegan a la región dos cardiólogos más,
uno para Margarita y otro para Carúpano, sumando así siete para el oriente.
Entre ellos fundan el capítulo oriental de la Sociedad Venezolana de
Cardiología.
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| Viejo Hospital de Cumaná. (Fotografía tomada de www.instazu.com/tag/fotosantiguasdecumana |
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| Peninsula de Araya. (Fotografía: www.turismosucre.com.ve) |
En el año 1967 se le presenta la oportunidad de comprarle
a su vecina su casa y terreno, donde piensa construir una clínica para las emergencias cardiovasculares. Cómo era muy pequeño para su proyecto, poco después compra el terreno del fondo y así puede construir las seis habitaciones pensadas.La clínica la inaugura en marzo de 1970 con el nombre de Clínica San Judas Tadeo, el santo de los casos difíciles y del cual era devoto. Dentro se encontraba una estatuilla del santo con muchos milagros, como los que se le colocan a la Virgen del Valle en Margarita.
En el año 1968, el Colegio Médico de Sucre le concede una
medalla de oro por su trabajo de Fibroelastosis endocardíaca. En 1969 le
otorgan otra por su trabajo sobre la Pericarditis en el estado Sucre, pero por
razones desconocidas nunca se la entregan.
En 1970 compra una lancha y se distrae paseando y
pescando con Mihela. Poco después compra una casa en Mochima.
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| En Mochima con su lancha (Archivo Familiar) |
Aparte de sus trabajos de investigación en cardiología,
desarrolló un "tratamiento médico de las quemaduras térmicas recientes,
mediante la desantigenización de la piel lesionada" y sobre la
"Alimentación incorrecta como causa de nuestras enfermedades y de casi
todas las quejas médicas inexplicables de los pacientes", cuya causa
desencadenante descubrió y sufrió en carne propia en el año 1977 cuando enfermó
gravemente.
En 1970 se retira del cargo en el Hospital, pero mantiene
su consulta privada, en el Sanatorio Antituberculoso, en el IPASME y como
profesor de cardiología en la escuela de enfermería. Ese mismo año, a su esposa
Mihela de detectan un adenocarcinoma que no la dejó nunca más. En 1977 es
operada en Cumaná y tratada con quimioterapia en Caracas.
En 1971 viajan a Eslovenia, 26 años después de su
partida, donde todavía vivían sus 6 hermanas con sus familias, además de un
hermano y dos hermanas de su esposa. A partir de esa fecha, viajan casi todos
los años a distintos lugares.
En 1977 enferma también él. Su enfermedad es de origen
desconocido hasta que mucho después determina que padece del síndrome del
pánico producto de la ingesta, en su caso, de productos lácteos. Logra sanarse
y desarrolla un tratamiento contra ese mal.
Al año lleva a su hija y sus nietos a Eslovenia y Palestina.
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| Con su hija y nietos en 1979 (Archivo Familiar) |
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| En Montmartre, Paris, 1981 (Archivo Familiar) |
En 1985 vuelve a casarse, esta vez con Dianora Marrufo,
con quien sigue disfrutando del viajar y conocer mundo.
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| Celebrando su cumpleaños con Dianora y sus nietos, en 1988. (Archivo Familiar) |
Su hija Darja hace su especialización en Dermatología con
el Dr. Francisco Battistini en 1988, en Ciudad Bolívar. Luego de trabajar tres
años con él, se muda a Caracas con sus hijos y se establece en el Centro
Profesional de Las Mercedes.
Los nietos del Dr. Vovk se gradúan todos: Anita es
Arquitecto, especializada en Diseño urbano; Paul es ingeniero de sistemas con
título de Master y Iván, el menor que trabaja en informática en Ciudad de México.
La casa y la finca del Morro están al cuidado de Paúl,
con la ayuda de Ana.
Él mantiene su consulta privada en Cumaná hasta el 2010
cuando muere el 27 de noviembre a los 90 años de edad.
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| Orden Ciudad de Cumaná (anverso y reverso) |
Se le han reconocido sus méritos al concedérsele la Orden
Andrés Bello, por parte de la Presidencia de la República y la cual no pudo ir
a recibir por quebrantos de salud, la Orden Ciudad de Cumaná, por parte de la
Alcaldía de Cumaná; su condición de humildad, vocación de servicio y entrega a
sus pacientes hizo que no les diera ningún valor a estos reconocimientos.
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| Bautizo de sus Memorias. Lo acompañan el Prof. Bashirullah, Coordinador de SISUDO y Milena Bravo, Rectora de la UDO. (Archivo Familiar) |
El Sistema de Bibliotecas de la Universidad de Oriente (SISUDO), coordinada en ese momento por el Profesor Abul Bashirullah, publicó sus memorias en forma de libro electrónico, el cual invito a leer completamente para que disfruten a plenitud de las vivencias y ocurrencias del Dr. Vovk. Por razones de espacio se han omitido en mi resumen sus análisis sobre la repartición de territorios eslovenos después de la primera guerra mundial y unos testimonios muy crudos sobre las masacres de civiles eslovenos en Teharje y en los bosques de Kocevje. Su profunda fe cristiana la expresa en sus reflexiones sobre la celebración de la navidad y las apariciones de la Virgen María en Medjugorje, Serbia.
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| Poco después del Mundial de Fútbol de 1994. (Archivo Familiar) |
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| https://ufdc.ufl.edu/aa00006128/00001 |

























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